La comunidad de la Primaria 55 se expresó  en la calle por una “escuela sin violencia”

Padres, madres, docentes, auxiliares, alumnos y un par de delegados gremiales participaron ayer de un abrazo simbólico a la Primaria Nº 55 bajo la consigna “Por una escuela sin violencia”.

La institución educativa de 62 y 28 fue literalmente sacudida por un hecho violento que sumió en la confusión a padres y niños. Cuando el jueves 7 de septiembre a las 17, el papá de un estudiante “amenazó de muerte” -como consta en un informe de la fiscal- a la directora y a seis maestras, la comunidad entró en un estado de alteración del cual hasta ahora no pudo salir.

“Maestras con miedo, chicos con miedo. Yo fui alumna de esta escuela. Ahora traigo a mis hijos, que están en 3º y 6º grado. Y jamás se vivió algo así”, comentó en la puerta del establecimiento Gabriela, una joven mamá, mientras esperaba que abran las puertas para que ingresen los alumnos del turno tarde.

Se acercó su madre. Y aseguró que “acá vinieron mis cinco hijos, ella y los otros cuatro. Mis nietos. Nunca pasamos por una situación semejante. Esta es una escuela de primer nivel. Es la que tiene la mayor cantidad de niños con discapacidad de toda la provincia de Buenos Aires”, remarcó la mujer.

Gabriela retomó la palabra para contar que “la nena, la que está en 3º grado (8 años), presenció toda la situación. Y tiene miedo. Para colmo, todo fue muy caótico desde ese día. No se sabía cuando tenía clase y cuando no. Desde ayer (por el lunes) se hizo cargo una suplente. Veremos cómo siguen las cosas. Es una pena, ya que se trata de un colegio muy tranquilo, muy lindo, muy contenedor”, resumió.

La hija de Gabriela es una de las ‘afortunadas’ que desde el lunes tiene una docente suplente, único cargo que se logró cubrir por acto público.

En tanto, fuentes de la dirección general de Educación bonaerense dijeron que “una de las maestras que estaba licenciada volvió. Es decir que mañana (por hoy), día en que vencen las licencias, la directora y las otras cinco docentes tienen que ir a la aseguradora de riesgos de trabajo (ART) y allí se decidirá cómo prosigue todo”.

FUERTE REPUDIO

Hay padres que dejan a los chicos, quienes son repartidos en varios grados o bien quedan a cargo de profesores o de integrantes del equipo de orientación escolar. Otros prefieren no llevarlos.

Es el caso de José Luis Nuñez y de Andrea Duete, padres de una nena de 4º B. “No la traemos porque su maestra está de licencia. Queremos que vuelva. Que vuelva a la escuela tranquila, la escuela sin violencia que siempre conocimos”, subrayaron, tras participar del abrazo simbólico.

“Repudiamos profundamente lo que pasó. El hombre tendría que haberse sentado a hablar con la maestra, con la directora. Les gritó asesinas, les dijo que conocía sus autos, sus casas, a sus familias. Una locura. Además fue un hecho de violencia de género, porque amenazó a un grupo de mujeres”, dijo indignado José Luis, para aseverar que el padre “no cumple la orden de restricción, porque viene a traer al chico y se queda hablando con otros, cuando tiene cinco minutos para retirarse”.

Andrea coincidió con Gabriela en que “los chicos están asustados porque vieron lo que pasó. Y ahora, nuestra hija pregunta cada día porqué no puede venir a la escuela”.

“HASTA LOS VECINOS”

Ana Cardozo tiene a su hijo en 6º grado. No fue al abrazo por “temor a que sucediera algo”. “Mi nene tiene clases, los mayores inconvenientes están entre primero y cuarto”, apuntó, para indicar que ella no estuvo presente cuando ocurrieron los hechos, pero que escuchó “a los vecinos del barrio, que dijeron que al oír los gritos salieron a la vereda”.

“Afirmaron que este hombre estaba resacado. Si es así, me parece muy mal lo que está sucediendo. Porque en este colegio siempre te reciben si tenés un problema. Yo he hablado con las maestras y con la directora, cada vez que lo necesité, desde primer grado hasta hoy, cuando mi hijo ya está en el último curso. La atención es excelente. Los nenes están muy contenidos”, relató.

La secretaria general de la seccional platense de Udocba, Fabiana Berardi, estuvo presente en el abrazo y puntualizó que “cuando la violencia entra a la escuela la comunidad se quiebra, queda conmovida. Las docentes se preguntan ¿cómo sigo?, ¿qué me va a pasar?, ¿puedo perder el trabajo? Se genera incertidumbre tras un cimbronazo así”.

“Luego, con el transcurrir de los meses las cosas se van acomodando. Pero lleva un tiempo”, aseveró, para plantear que otro momento clave es el del regreso, pues la maestra se cuestiona “cómo le explica a los chicos lo que sucedió, encima cuando hay un padre en el medio. Es una situación muy, muy delicada, para la que las docentes no están preparadas”.

Finalmente, resaltó que “las situaciones de violencia no nacieron de un día par el otro, pero hubo una fuerte irrupción en 2013. Y desde hace dos años se han profundizado. No son pocos los casos de quienes se plantean seguir o no seguir con la carrera tras un episodio así. Nosotros hemos hablado el viernes pasado con funcionarios de la subsecretaría de Educación y de la jefatura Regional para pedirles que doten a la escuela de más recursos, humanos y estratégicos”, remató.

RESTRICCION

En este contexto, sigue vigente la restricción perimetral que la fiscal de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 1 de La Plata, Ana María Medina, dictó al padre denunciado por las siete docentes, Germán Pocino: debe estar a más de 300 metros de la escuela. Sólo cuenta con 5 minutos para dejar al hijo en el establecimiento y otros tantos para retirarlo.

Dijo la fiscal que “de las constancias de autos se desprende que (...) el señor Pocino se hizo presente en la Escuela Nº 55 (...) amenazando de muerte a sus autoridades y a un grupo de docentes”.

“Surgen motivos para sospechar que existe peligro cierto de que se origine la reiteración de hechos”, añadió.